Hoy fui a visitar a Karina, esta algo atareada con las labores de su casa, ya que su doncella, acaba de convertirse en mamá y mi amiga no quiere que aun se levante pues apenas hace unos días tuvo a su bebe. Como yo no tenía nada que hacer, le pedí permiso a mi tía para ir a visitar a Karina y ayudarla con la casa, al principio no quería porque mi doncella esta agripada y como yo no quería que saliera al frió, no estaba muy convencida de dejarme salir sola, así que tuve que prometerle que si se me hacía tarde, le pediría a Alexander que me prestara un carruaje para regresar a casa, lo cual era de lo más innecesario, ya que las casas solo se dividían por jardines, los cuales no eran muy grandes.
Pasamos toda la tarde arreglando la casa y preparando la comida, mientras platicábamos de esto y aquello. Y por supuesto del Sr. Cullen ya que Karina no paraba de hablarme de él, según ella para que fuera familiarizándome con él. ¿Cómo se suponía que iba a familiarizarme con él cuando solo lo había visto un par de veces? Una vez en el baile al que llevo Karina y una vez cuando mis tíos y yo regresábamos de hacer unas compras en el centro y nos cruzamos con él y su amigo Stephan. Por Dios ni siquiera nos habían presentado ese día, pues mi tío dijo que no era correcto, ya que al parecer tenían prisa, y ahora mi amiga no paraba de hablar sobre la hermosa pareja que haríamos.
-Karina deja de hablar de lo mismo, no voy a casarme con ese hombre…
-Porque no dejas de ser tan negativa… ¿O es acaso que no te gusta?- me pregunto mirándome como si de pronto me hubieran salido 2 cabezas
-Bueno… no te negare que es simpático
-¿simpático? ¿Qué acaso te has golpeado la cabeza? Si es increíblemente guapo. Y si no te pones lista van a quitártelo. Ayer que fui a comprar tela para mi vestido escuche a la doncella de la Sra. Spencer decir que invitarían a cenar al señor Cullen y a su amigo para presentarles a sus hijas, y si no conociera a la Sra. Spencer estoy segura que es capas hipotecar su casa con tal de ofrecer una descomunal dote para que sus hijas se casen con esos hombres.
-Pues entonces allí tienes tu respuesta… Yo no tengo una dote descomunal, así que aquí terminan tus esperanzas de casarme.
-Serías capaz de ser tan cruel y dejar que esos dos pobres hombres se casen con ese par de cacatúas-. Y así se la paso otro par de horas culpándome de la suerte del Sr. Cullen y su amigo, si yo dejaba que se casaran con cualquier mujer soltera del pueblo. Estaba a punto de gritar si Karina volvía a hablar de mi supuesto matrimonio con el Sr. Cullen cuando Alexander llego y puse de pretexto que tenía que regresar a casa antes de que se hiciera más tarde, ya que no traía a mi doncella conmigo.
Iba de camino a casa a paso lento, tomando el camino que rodeaba todos los jardines para no llegar tan rápido a casa, aún era temprano así que mi tía no podía objetar que llegaba tarde, y yo no quería llegar temprano a aburrirme como una ostra. Así que decidí caminar bajo el día nublado. Un día característico en Inglaterra, lleno de nubes y ambiente húmedo. Cuando me adentre a la parte de los jardines donde el follaje de los arboles era mas espeso, la brisa se torno más fría y me puso la piel de gallina. Me acomode bien los guantes y meti las manos dentro del abrigo y apresure el paso. Algo avanzo por el camino y movi la cabeza hacia la derecha, pero no había nadie excepto yo en el camino.
-No seas paranoica, es solo el viento-. Dije y levante un poco la falda para caminar más rápido.-¿solo una tonta imprudente caminaría sola por esta parte de los jardines. ¿Eres una tonta Millicenth? –dijo la voz de Karina en mi cabeza-Cállate Karina- dije para mi, sacudiendo la cabeza y agilice el paso. Sentí una extraña sensación, como si alguien o algo estuviera siguiéndome.
Me puse nerviosa y decidí mejor correr para llegar mas rápido al final de la vereda donde al dar la vuelta se podría ver a lo lejos la casa de mis tíos y si alguien estaba siguiéndome alguno de los mozos de la casa podría verme y auxiliarme en caso necesario. Sin pensarlo dos veces corrí lo mas rápido que pude, pero al dar la vuelta choque contra una enorme piedra, que si no me hubiera sostenido hubiera caído como tabla… Esperen un momento… ¿Cómo es que una piedra había podido sostenerme? Habría gritado si no se me hubiera cerrado la garganta. De repente me invadió una oleada de miedo, debí haberle hecho caso a Alexander cuando se ofreció en acompañarme. Realmente me costaba respirar. Cuando vi la cara del hombre que me tenía sujeta de los hombros para que no cayera de bruces contra el suelo, se me aflojaron las rodillas.
El corazón me golpeaba dentro del pecho. No podía ser él. Su cabello era rubío, y su piel tan blanca. Dios santo, pensó, sus brazos y sus hombros eran tan... musculosos. Su vestimenta era impecable, un traje negro que resaltaba mas la palidez de su piel. Generalmente, los villanos llevaban ropa arrugada y sucia, ¿verdad? Por lo tanto, razone ¡lógicamente, él no podía ser un villano y no podría hacerme daño. Esa conclusión me hizo sentirme mejor. Ya podía respirar. El hombre de hermosos ojos color miel me dejaron hipnotizada por un instante y de pronto me mostró una sonrisa calida, la cual provoco que mi pulso se fuera a las nubes y de inmediato sentí que me ruborizaba, pero por un segundo dejo de mirarme para ver algo detrás de mi y al instante su mirada se torno fría, y casi puedo jurar que escuche que de su pecho salía un gruñido. Definitivamente tuve que haberlo imaginado. ¿Por qué tendría que gruñir?Mire hacía atrás para ver que es lo que veía con algo parecido al… ¿odio? Pero no había nadie allí. Volví a mirar sus ojos y una sensación extraña me invadió, era como si mientras mas le mirara, más segura me sintiera.
-Disculpe señorita, ¿esta usted bien?- dijo él con una voz profunda, imperativa, hermosa. Que Dios me ayudara, seguramente estaba alucinando.
—Señorita, ¿Me escucha?- volvió a preguntar al no obtener respuesta la primera vez¡Contesta idiota! Grito una voz en mi cabeza. ¡Deja de babear y contesta!
-Perdón… si… si estoy bien… eso solo que…
-¿la asuste? Le pido una disculpa, no fue mi intención hacerlo, solo caminada hacía mi propiedad siguiendo este camino, y al dar la vuelta tope con usted. En verdad no fue mi intención asustarla-No, no se preocupe, estoy bien, solo es que me sorprendio, por lo regular este camino no es muy transitado, por lo general el camino que atraviesa los jardines es el mas transitado-Perdón, no me he presentado correctamente… Soy Carlisle Cullen- dijo él haciendo una reverencia-. Vivo en la propiedad que esta por las afueras del pueblo
-Mucho gusto señor, soy Mili…- Aquí iba de nuevo, porque tenía la mala costumbre de siempre presentarme así, si mi tía me hubiera visto seguramente me hubiera gritado-. Perdón, mi nombre es Millicenth, vivo en aquella casa, con mis tíos.
-Ya veo…Permítame preguntar… ¿He interrumpido un paseo?
-No, no para nada. Venía de visitar a mi amiga la Sra McLean y me dirigía a mi casa.
-¿Sola? ¿O estaba esperando a su doncella?
-No, Betty esta resfriada y no quise que se expusiera a este clima. Por eso es que yo…
-¡Carlisle!- dijo de pronto una voz, casi tan hermosa como la del Sr. Cullen. Hubiera jurado que provenía de detrás de mi, pero como si se hubiera materializado en un segundo el amigo del Sr. Cullen, Stephan apareció dando detrás de él.
- Perdón no sabía que estabas acompañado… Señorita…- dijo él a modo de saludo haciendo una reverencia a la que solo pude responder con un asentimiento de cabeza, ya que trataba de decidir cual de los dos era mas guapo. Ambos hombres se miraron, y me pareció que movían los labios a una velocidad vertiginosa, como si hablaran entre ellos, lo cual era imposible, ya que no emitian ningún sonido.
-¿Quiere que la acompañemos a su casa?- preguntó el Sr. Cullen de pronto
-no, no, gracias, no tienen que molestarse ya esta muy cerca- dije rápidamente. Ya me imaginaba la cara de espanto de mi tía si me viera llegar con dos hombres y sin una doncella que me sirviera de chaperon, seguramente le daría un ataque-. Me retiro, gusto en conocerlos- dije haciendo una reverencia y me dirigí hacía la casa, pero antes de que pudiera alejarme más de 5 metros el Sr. Cullen dijo
-Señorita… Me permite sugerirle que no camine sola por esta parte de los jardines…Podría ser un poco… peligroso-. Lo que dijo me desconcertó un poco, había caminado por ese lugar infinidad de veces y no había encontrado nada que llegara a ser “peligroso”, pero algo en su mirada me decía que debía hacer caso a sus palabras
-De acuerdo…- fue lo único que llegue a contestar y volví a andar hacia la casa.
Mili cerró el libro por un momento, pensativa. Nunca le había preguntado a Carlisle porque se había presentado así de repente ante ella. Evidentemente no se encontraba allí por casualidad. Algo tenía que haber pasado para que apareciera de pronto. ¿porqué nunca se lo había preguntado?
