30/6/09

Diario de Millicenth Cullen (Capitulo 2)

Inglaterra, Febrero 1833

Hoy fui a visitar a Karina, esta algo atareada con las labores de su casa, ya que su doncella, acaba de convertirse en mamá y mi amiga no quiere que aun se levante pues apenas hace unos días tuvo a su bebe. Como yo no tenía nada que hacer, le pedí permiso a mi tía para ir a visitar a Karina y ayudarla con la casa, al principio no quería porque mi doncella esta agripada y como yo no quería que saliera al frió, no estaba muy convencida de dejarme salir sola, así que tuve que prometerle que si se me hacía tarde, le pediría a Alexander que me prestara un carruaje para regresar a casa, lo cual era de lo más innecesario, ya que las casas solo se dividían por jardines, los cuales no eran muy grandes.


Pasamos toda la tarde arreglando la casa y preparando la comida, mientras platicábamos de esto y aquello. Y por supuesto del Sr. Cullen ya que Karina no paraba de hablarme de él, según ella para que fuera familiarizándome con él. ¿Cómo se suponía que iba a familiarizarme con él cuando solo lo había visto un par de veces? Una vez en el baile al que llevo Karina y una vez cuando mis tíos y yo regresábamos de hacer unas compras en el centro y nos cruzamos con él y su amigo Stephan. Por Dios ni siquiera nos habían presentado ese día, pues mi tío dijo que no era correcto, ya que al parecer tenían prisa, y ahora mi amiga no paraba de hablar sobre la hermosa pareja que haríamos.


-Karina deja de hablar de lo mismo, no voy a casarme con ese hombre…


-Porque no dejas de ser tan negativa… ¿O es acaso que no te gusta?- me pregunto mirándome como si de pronto me hubieran salido 2 cabezas


-Bueno… no te negare que es simpático


-¿simpático? ¿Qué acaso te has golpeado la cabeza? Si es increíblemente guapo. Y si no te pones lista van a quitártelo. Ayer que fui a comprar tela para mi vestido escuche a la doncella de la Sra. Spencer decir que invitarían a cenar al señor Cullen y a su amigo para presentarles a sus hijas, y si no conociera a la Sra. Spencer estoy segura que es capas hipotecar su casa con tal de ofrecer una descomunal dote para que sus hijas se casen con esos hombres.


-Pues entonces allí tienes tu respuesta… Yo no tengo una dote descomunal, así que aquí terminan tus esperanzas de casarme.


-Serías capaz de ser tan cruel y dejar que esos dos pobres hombres se casen con ese par de cacatúas-. Y así se la paso otro par de horas culpándome de la suerte del Sr. Cullen y su amigo, si yo dejaba que se casaran con cualquier mujer soltera del pueblo. Estaba a punto de gritar si Karina volvía a hablar de mi supuesto matrimonio con el Sr. Cullen cuando Alexander llego y puse de pretexto que tenía que regresar a casa antes de que se hiciera más tarde, ya que no traía a mi doncella conmigo.


Iba de camino a casa a paso lento, tomando el camino que rodeaba todos los jardines para no llegar tan rápido a casa, aún era temprano así que mi tía no podía objetar que llegaba tarde, y yo no quería llegar temprano a aburrirme como una ostra. Así que decidí caminar bajo el día nublado. Un día característico en Inglaterra, lleno de nubes y ambiente húmedo. Cuando me adentre a la parte de los jardines donde el follaje de los arboles era mas espeso, la brisa se torno más fría y me puso la piel de gallina. Me acomode bien los guantes y meti las manos dentro del abrigo y apresure el paso. Algo avanzo por el camino y movi la cabeza hacia la derecha, pero no había nadie excepto yo en el camino.


-No seas paranoica, es solo el viento-. Dije y levante un poco la falda para caminar más rápido.-¿solo una tonta imprudente caminaría sola por esta parte de los jardines. ¿Eres una tonta Millicenth? –dijo la voz de Karina en mi cabeza-Cállate Karina- dije para mi, sacudiendo la cabeza y agilice el paso. Sentí una extraña sensación, como si alguien o algo estuviera siguiéndome.


Me puse nerviosa y decidí mejor correr para llegar mas rápido al final de la vereda donde al dar la vuelta se podría ver a lo lejos la casa de mis tíos y si alguien estaba siguiéndome alguno de los mozos de la casa podría verme y auxiliarme en caso necesario. Sin pensarlo dos veces corrí lo mas rápido que pude, pero al dar la vuelta choque contra una enorme piedra, que si no me hubiera sostenido hubiera caído como tabla… Esperen un momento… ¿Cómo es que una piedra había podido sostenerme? Habría gritado si no se me hubiera cerrado la garganta. De repente me invadió una oleada de miedo, debí haberle hecho caso a Alexander cuando se ofreció en acompañarme. Realmente me costaba respirar. Cuando vi la cara del hombre que me tenía sujeta de los hombros para que no cayera de bruces contra el suelo, se me aflojaron las rodillas.


El corazón me golpeaba dentro del pecho. No podía ser él. Su cabello era rubío, y su piel tan blanca. Dios santo, pensó, sus brazos y sus hombros eran tan... musculosos. Su vestimenta era impecable, un traje negro que resaltaba mas la palidez de su piel. Generalmente, los villanos llevaban ropa arrugada y sucia, ¿verdad? Por lo tanto, razone ¡lógicamente, él no podía ser un villano y no podría hacerme daño. Esa conclusión me hizo sentirme mejor. Ya podía respirar. El hombre de hermosos ojos color miel me dejaron hipnotizada por un instante y de pronto me mostró una sonrisa calida, la cual provoco que mi pulso se fuera a las nubes y de inmediato sentí que me ruborizaba, pero por un segundo dejo de mirarme para ver algo detrás de mi y al instante su mirada se torno fría, y casi puedo jurar que escuche que de su pecho salía un gruñido. Definitivamente tuve que haberlo imaginado. ¿Por qué tendría que gruñir?Mire hacía atrás para ver que es lo que veía con algo parecido al… ¿odio? Pero no había nadie allí. Volví a mirar sus ojos y una sensación extraña me invadió, era como si mientras mas le mirara, más segura me sintiera.


-Disculpe señorita, ¿esta usted bien?- dijo él con una voz profunda, imperativa, hermosa. Que Dios me ayudara, seguramente estaba alucinando.


—Señorita, ¿Me escucha?- volvió a preguntar al no obtener respuesta la primera vez¡Contesta idiota! Grito una voz en mi cabeza. ¡Deja de babear y contesta!


-Perdón… si… si estoy bien… eso solo que…


-¿la asuste? Le pido una disculpa, no fue mi intención hacerlo, solo caminada hacía mi propiedad siguiendo este camino, y al dar la vuelta tope con usted. En verdad no fue mi intención asustarla-No, no se preocupe, estoy bien, solo es que me sorprendio, por lo regular este camino no es muy transitado, por lo general el camino que atraviesa los jardines es el mas transitado-Perdón, no me he presentado correctamente… Soy Carlisle Cullen- dijo él haciendo una reverencia-. Vivo en la propiedad que esta por las afueras del pueblo


-Mucho gusto señor, soy Mili…- Aquí iba de nuevo, porque tenía la mala costumbre de siempre presentarme así, si mi tía me hubiera visto seguramente me hubiera gritado-. Perdón, mi nombre es Millicenth, vivo en aquella casa, con mis tíos.


-Ya veo…Permítame preguntar… ¿He interrumpido un paseo?


-No, no para nada. Venía de visitar a mi amiga la Sra McLean y me dirigía a mi casa.


-¿Sola? ¿O estaba esperando a su doncella?


-No, Betty esta resfriada y no quise que se expusiera a este clima. Por eso es que yo…


-¡Carlisle!- dijo de pronto una voz, casi tan hermosa como la del Sr. Cullen. Hubiera jurado que provenía de detrás de mi, pero como si se hubiera materializado en un segundo el amigo del Sr. Cullen, Stephan apareció dando detrás de él.


- Perdón no sabía que estabas acompañado… Señorita…- dijo él a modo de saludo haciendo una reverencia a la que solo pude responder con un asentimiento de cabeza, ya que trataba de decidir cual de los dos era mas guapo. Ambos hombres se miraron, y me pareció que movían los labios a una velocidad vertiginosa, como si hablaran entre ellos, lo cual era imposible, ya que no emitian ningún sonido.


-¿Quiere que la acompañemos a su casa?- preguntó el Sr. Cullen de pronto


-no, no, gracias, no tienen que molestarse ya esta muy cerca- dije rápidamente. Ya me imaginaba la cara de espanto de mi tía si me viera llegar con dos hombres y sin una doncella que me sirviera de chaperon, seguramente le daría un ataque-. Me retiro, gusto en conocerlos- dije haciendo una reverencia y me dirigí hacía la casa, pero antes de que pudiera alejarme más de 5 metros el Sr. Cullen dijo


-Señorita… Me permite sugerirle que no camine sola por esta parte de los jardines…Podría ser un poco… peligroso-. Lo que dijo me desconcertó un poco, había caminado por ese lugar infinidad de veces y no había encontrado nada que llegara a ser “peligroso”, pero algo en su mirada me decía que debía hacer caso a sus palabras


-De acuerdo…- fue lo único que llegue a contestar y volví a andar hacia la casa.


Mili cerró el libro por un momento, pensativa. Nunca le había preguntado a Carlisle porque se había presentado así de repente ante ella. Evidentemente no se encontraba allí por casualidad. Algo tenía que haber pasado para que apareciera de pronto. ¿porqué nunca se lo había preguntado?


Continuara

Diario de Millicenth Cullen (Capitulo 1)

Mili y Carlisle se encontraban en el despacho de ambos dentro de la mansión Cullen, pues por fin, después de días de posponerlo, habían decidido que acomodarían las cosas que estaban en las cajas que había traido la mudanza

-¿Pero de donde salen tantas cosas?- Se quejaba Mili sin saber que hacer con tanto

-Esto es lo que pasa cuando no quieres deshacerte de algunas cuantas cositas- dijo Carlisle con una sonrisa burlona en su cara

-No te burles, algunas de estas cosas tienen un valor sentimental para mi

-No me burlo, solo te digo que si no quieres que esto se convierta en una bodega en lugar de un despacho, debes de deshacerte de algo… Como por ejemplo… ¿Para que quieres esto?- dijo él mostrandole un caballito de madera que tenia rota una pata y la cabeza colgaba precariamente del cuello


-Eso es el primer juguete que Nessie rompio…- dijo ella quitandoselo de las manos, y abrazandolo-. No lo voy a tirar…


-De acuerdo, eso no… ¿Qué me dices de esto?- dijo sacando de una de las cajas un pedazo de metal que no se distinguia lo que habia sido.


– No tengo la mas remota idea de que es….-Esto es arte querido… Fue lo primero que me regalo tu hija…Y tampoco lo voy a tirar


-¿Y esto?- dijo mostrandole lo que parecian etiquetas de ropa-Son de la ropa que mis hijas me han regalado, son recuerdos para mi-¿Esto?- dijo sacando varias cajitas de distintos tamaños-. No me digas. Adivinare. También te los dieron nuestras hijas


-No, es donde mama me a dado regalos


-Millicenth en serio… debes deshacerte de algo, todo esto no cabra aquí…


- En eso el teléfono celular de Carlisle comenzo a sonar y se alejo un poco para hablar, mientras Mili veia con pesar todas las cajas, no queriendo deshacerse de nada.

-Me llaman del hospital, el Dr. Dawson no llego a su turno y quieren que lo supla, pero dije que no, te ayudare a decidir que tiraras-No no te preocupes, ve, puedo hacerlo sola


-¿En serio?- dijo el no muy convencido


-En serio… y no me veas asi, juro que me desharé de una o dos cosas…


-Millicenth…


-De acuerdo, de acuerdo, de algunas cajas…


- Carlisle sonrio, se acerco a ella y la beso.


-Prometo no llegar tarde para terminar de ayudarte-. Acto seguido salio por la puerta.Mili volvió a mirar las cajas, prácticamente el lugar estaba abarrotado de ellas, muy a su pesar llego a la conclusión que Carlisle tenia razón. Tenía que tirar algunas cosas. Así que se dio a la tarea de revisar cada una e ir seleccionando lo que tenía mas valor para ella. Cuando ya había revisado varias cajas se sentó en el suelo y comenzó a revisar una caja que estaba escondida entre otras mas grandes, saco las cosas y encontró en el fondo de una un pequeño libro cuyas tapas estaban forradas de cuero y en ellas estaba grabado el dibujo de un delfín y debajo de este un delfín.



-No lo puedo creer… Aquí estas…- Fue lo único que atino a decir. Si pudiera hacerlo lloraría. Ese pequeño libro de inmediato le trajo a la cabeza infinidad de recuerdos, la mayor parte de su vida antes y después de conocer a Carlisle estaba escrita ahí…


Aunque era imposible, sentía que las manos le temblaban, cuando comenzó a abrirlo. Aunque recordaba lo que había en la primera página, al volver a verlo sintió una mezcla de emoción y tristeza. En la primera página había un dibujo hecho a lápiz donde aparecían ella y sus padres. Si pudiera se hubiera puesto a llorar en el mismo instante en que sus ojos se toparon con la imagen. No lo recordaba con total claridad, pero recordaba que su mejor amiga de aquella época, había hecho ese dibujo de sus padres para ella, ya que el libro había sido un regalo de cumpleaños que sus padres le habían dado.


Siguió pasando las páginas con un especial cuidado, ya que esas hojas tenían más de dos siglos y comenzó a leer lo que estaba escrito.


Inglaterra, Enero 1833



“Acaso Karina no me va a dejar en paz nunca. Hoy por millonésima vez me insistió para que la acompañe a otro estupido y aburrido baile. Que horror volver a tener que soportar otra platica sosa y patética de otro pretendiente que Karina busque para mi, donde el susodicho solo hable de sus títulos de nobleza, sus caballos, sus propiedades y cuantos hijos quiere tener. Que parte de no quiero estar atada a un hombre que solo vea en mi a una maquina de hacer hijos mi amiga no entiende!!!!Pero al parecer la palabra NO no figura en su vocabulario. Prácticamente se me arrodillo para que la acompañara jurándome una y otra vez que será la ultima vez que va a presentarme a alguien.


Esta obsesionada con que conozca a unos caballeros que se acaban de mudar a la propiedad que esta en las afueras del pueblo…

De seguro deben de estar algo mal de la cabeza. Quien se atrevería a vivir en esa casa alejada del mundo, a la cual prácticamente no entra ni un solo rayo del sol ya que esta rodeada de árboles de un espeso follaje y que seguramente será muy difícil de mantener, ya que seguro necesitara tener las chimeneas encendidas todo el día para no morir de frío. Seguramente son muy ricos, sino como es que podría mantener esa casa en pie. Aunque Karina asegura que no, deben de tener algún titulo nobiliario, pues papá dice que esa casa siempre a sido propiedad de condes o algo así, creo que dijo que los antiguos dueños eran de un lugar llamado… Volterra o algo así. Sabrá Dios donde quede eso. Pero bueno, no me queda mas remedio que ir mañana al dichoso baile a conocer a esos dos “caballeros”. Aunque Karina me aseguro que estan de muy buen ver, no me quiso decir a detalle como eran, estoy segura que serán, gordos, chaparros y feos…”

Mili sonrió al terminar de leer, si hubiera sabido la noche siguiente estaba a punto de conocer al amor de su vida, gracias Karina no hubiera estado tan enojada con su amiga.


“ Inglaterra, Enero 1833

Nunca pensé que podrían existir hombres tan guapos. Definitivamente tengo que confiar en la palabra de mi amiga. Mis tios y yo llegamos a casa de los McLean donde se celebraría el baile. Desdé que Karina me vio llegar fue hacia mi y me llevo prácticamente corriendo al jardin de la casa, para que ni sus padres ni los mios nos escucharan.


-Esto debería importarte Millicenth, es muy buen partido… ¡Podrías llegar a ser su esposa!

-Por favor no empieces con lo mismo


-Ya veras cuando lo conozcas, es el hombre mas guapo y encantador que he visto en mi vida… lastima que ya estoy comprometida con Alexander. Su amigo Stephan también esta muy guapo, aunque son demasiado blancos, o mas bien pálidos, pero aun asi eso no les quita lo guapos. ¿Cómo es posible que aun no los allas visto, si desde que llegaron en este lugar no se habla de otra cosa?


-Porque a diferencia de ti yo no voy por el mundo buscandome “un buen partido”, en cualquier hombre que se me cruce en el camino


-El Sr. Cullen no es cualquier hombre, tiene una voz encantadora… Si no estuviera comprometida con Alexander, haría lo posible por ser su esposa

-¡Karina! No debes decir esas cosas, eres una mujer casada

-Estar casada no me impide ver los atributos de otros hombres, ademas deberías de estarme agradecida, te estoy buscando un marido, que ademas de que sea rico también sea guapo


.-Que yo recuerde nunca te he pedido que me consigas marido


-Tienes que hablar con él- dijo Karina jalando a su amiga dela mano ignorando lo que habia dicho


-¡Te has vuelto loca! No podemos hablar con el si Alexander o mi padre no nos han presentado


-Dejate te tonterias, esto es un baile, aquí se conoce gente, además lo más seguro es que alguien que conozcamos estara con él, asi que cual es el problema?


-Karina en verdad no debemos hacer esto


-De acuerdo entonces, vamos con mi marido y el te lo presentara. Confia en mi, te gustara el hombre, es hermoso.


-Karina los hombres son apuesto, no hermosos


- Pues este es ambas cosas y en forma extrema- dijo jalandome entre la gente a pesar de mis protestas.

De pronto se paro en seco al detenerse de ese modo me pise la falda y estuve a punto de caer de narices contra el suelo. Me solte de Karina y estuva a punto de recogerme la falta y regresar por donde habia venido, cuando me quede petrificada. En mi vida habia visto a un hombre tan increíblemente apuesto. Se me aflojaron las rodillas con solo mirarlo Era joven quizas 25 años a lo mucho, rubio y mas guapo que cualquier hombre que hubiera visto en mi vida, como decia Karina era muy blanco, palido a decir verdad, y con unas ojeras que no supe a que atribuir, pero que no afectaban en absoluto su increíble rostro. Arrebate el abanico de las manos de mi amiga, antes de que pudiera protestar empecé a abanicarme con el. ¡Por Dios que calor estaba haciendo! ¿Seria ridiculo que me desmayara a sus pies? Lo mas probable era que me pasara por encima para llegar a la puerta. En verdad tenía que dominarme y recuperar la compostura. ¡Por todos los santos! ¿Por qué de pronto hacia tanto calor como en el infierno?¿Porque no le habia puesto mas atención a lo que Karina me decia sobre ese hombre? ¿Menciono si estaba casado? Eso lo preguntaria y 100 cosas mas, cuanto menos. Subitamente Queria saberlo todo sobre ese hombre. Oh si, era muy apuesto. Una apenas podia respirar mientras lo miraba.

-¿Mili? ¡Millicenth te estoy hablando!


-¿Qué?- dije aturdida, no me había dado cuenta de que Karina me estaba llamando-. Perdon, no te escuche…


-Te dije que Alexander lo conocia, ves esta hablando con el… pero… espera… se estan despidiendo?-. Dijo ella, mientras yo miraba con gran pesar como el que iba a ser el culpable de provocarme algunas noches de insomnio se despedia del marido de mi amiga, un par de hombres mas y abandonaba el salon con paso firme pero rapido seguido de otro hombre no precisamente tan apuesto que el, pero que tan bien era guapo, supuse que ese hombre tenía que ser Stephan.


-¡Oh que mala suerte! Ya se marcho… Pero no te preocupes amiga, y encontrare la forma de que termines casada con el…”


Mili sonrio para si misma, definitivamente Karina habia tenido voz de profeta. Como la estrañaba, hubiera querido volver a verla por lo menos una vez mas después de todo lo que había pasado. Karina era su mejor amiga, prácticamente su hermana, a pesar de sus locuras, Mili la quería mucho, y había sido un fuerte golpe separarse de ella.



Continuara...